Si a estas alturas no conoces a Cá la Fina es que no estás en redes sociales ni en este mundo en general. Esta mujer está en todos los saraos que hay montados. Que deciden hacer un sorteo con artesanas, allí está ella de cabeza, que se quiere hacer una actividad para navidad, allí está ella, que se quiere hacer algo especial por san valentín o cualquier otra fecha, allí está Fina.

Hoy la entrevisto a ella, así la puedes conocer un poco mejor, y si eres de las personas que aún no la conocen (que me extrañaría) pues así ves parte de sus trabajos.

Entrevista a Cá la Fina:

¿Cómo se llama tu marca y cómo surgió todo?

Mi marca es Cá la Fina, un proyecto artesano y muy personal que, sin saberlo, había estado siempre ahí, desde chiquitina, desde que cosía los vestidos de mis muñecas con los retales que mi madre recortaba de la ropa que confeccionaba como modista. Ya de mayor, fueron las manualidades para customizar mi ropa o decorar mi casa, o los difraces de mis hijos, hasta que decidí hacer caso de los comentarios de amigas que me aconsejaban que me atreviera a dedicarme a esto más profesionalmente.

¿Por qué ese nombre y no cualquier otro?

La tarea de ponerle un nombre a esta historia no es fácil. No sé por qué hay muchas personas que se empeñan en ser “demasiado” originales a la hora de titular una marca o un proyecto de esta clase. Yo lo tuve claro desde el principio, de hecho fue el primero que se me ocurrió: es el nombre que tiene mi casa; significa “la casa de Fina”, con un poco de mezcla entre lo catalán (Ca la Fina) y lo andaluz (Ancá Fina), como yo misma tengo también.

¿Que producto es el que más te ha gustado hacer?

Hay muchas cosas que me gustan hacer, casi siempre son las cosas nuevas o que hago por primera vez, pero después de tantas y tan diferentes como he confeccionado a estas alturas, yo diría que los capazos y las mochilas de guardería son las que más me gustan y que más disfruto haciendo.

Cuéntanos algo sobre las cosas que te inspiran, dónde y cuándo surgen tus ideas, como te organizas cuando te pones a trabajar…

Yo la inspiración la encuentro en cualquier cosa bonita que vea, pero no cabe duda que la moda flamenca, con sus estampados, sus combinaciones de colores y sus adornos me aporta muchos momentos de inspiración. Pero también lo hace un paisaje bonito, una tarde mirando tableros de Pinterest o escuchar música. A veces escucho una canción y, no sé por qué, me recuerda algo y me vienen ideas nuevas. Es algo que no se controla.

Una vez que tengo la idea, me voy a un armario que tengo lleno de telas y empiezo a escoger y a combinar, y luego busco cintas y pasamanerías. Cuando lo tengo todo encima de la mesa, empiezo a ver la composición más clara, y ya todo es cortar y coser.

¿Qué es lo que más admiras en otra artesana?

Aunque sea un tópico, la originalidad. Ver algo que no había visto antes, una técnica diferente o lo bien acabada que está una labor. Cuando veo a alguien que tiene un don especial para algo, me descubro ante esa habilidad, sobre todo si yo no me veo capaz de hacerlo, jajaja.

¿Que otro tipo de artesanía te gustaría hacer y todavía no has probado?

Hay muchas cosas que me gustaría, sobre todo pintar o dibujar bien, no sólo hacer bocetos. Y no he probado con los amirigumis, que me encantan, pero es porque el ganchillo siempre se me ha resistido un poco, igual que el punto.

¿Que te ha aportado en todos los sentidos tu actividad como artesana?

Todo ha sido bueno: he descubierto el mundo blogger, con sus cosas buenas y malas, sus sacrificios y sus recompensas; he conectado con gente maravillosa a la que, de otra forma, jamás hubiera llegado a conocer; me he planteado retos y he sido capaz de superarlos, y por qué no decirlo, a veces me he puesto más ancha que larga con los piropos de mis clientas y seguidoras, que una tiene su poquito de vanidad…

A partir de tu experiencia ¿que les dirías a las artesanas “principiantes” para que se animen a dar el paso y dedicarse más profesionalmente?

Lo primero sería animarlas a que lo hagan, pero que tengan presente que esto es como la frase aquélla tan conocida de la serie “Fama”: “la fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar, con sudor!“, que cuesta sacrificio y trabajo, y que cuanto más sacrificio y más trabajo, más recompensa hay. Nada llega regalado del cielo, te lo tienes que ganar a pulso, pero luego la satisfacción es taaaan grande, que merece la pena de verdad.

A lo mejor no ves los resultados de momento, pero no hay que ser impaciente, porque si eres constante, colaborativa, detallista, todo eso vuelve a ti como recompensa. Así que, ánimo y que se atrevan, que este mundo es de los atrevidos!

Y para terminar, quiero agradecerte a ti, Laura, que seas una de esas personas que encontré en el mundo blogger y que me ha encantado conocer, porque me has tendido tu mano y me has dado tu apoyo siempre, y eso es de agradecer. Gracias una vez más por dedicarnos a las artesanas un espacio en tu blog. Un beso grande, amiga.

Me encanta hacer esta sección, que lo sepas, y cuando encuentras artesanas como Fina, aún más. ¿Cual de sus creaciones es la que más te ha gustado?

Un besazo!

Laura.

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